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12/6/07

El APRA, desde su cuna

Aprovecho un rato libre para comentar algo que ha llamado mi atención durante mi viaje a La Libertad. Al llegar al departamento, y más aún a la provincia de Trujillo, uno tiene en su imaginario la idea de la cuna del APRA, del último bastión de su fortaleza. La conversación y convivencia con los trujillanos de las más diversas tendencias políticas va matizando poco a poco esa percepción inicial.

El APRA se encuentra severamente golpeado en La Libertad debido a la derrota sufrida en la carrera electoral por la alcaldía provincial de Trujillo, simbólicamente hasta más importante que la propia presidencia regional, en actual control del partido gracias a la victoria de José "Pepe" Murgia. En medio del desgaste del APRA por la continua gestión municipal, las pugnas internas en el partido entre las distintas tendencias presentes a su interior, y la avasalladora campaña de César Acuña (todo un personaje) de Alianza por el Progreso, el "partido de la estrella" no solo perdió las elecciones sino que lo hizo alcanzando cerca de la mitad de la votación de APP. Aun los apristas no terminan de ver estrellas por lo rápido que sucedió todo esto, pero ya se pueden esbozar algunas explicaciones.

Aunque las causas de este declive del partido son muchas (como siempre), hay una que me ha llamado la atención en particular, aunque no por ello quiero decir que sea la más importante. Trujillo se encuentra en medio de un crecimiento y cambio importante. No sólo por el tema de la agro-exportación de productos no tradicionales, sino también por una mayor diversificación y "complejización" en general. Es una sociedad en la que el imaginario de "los señores", del tiempo de la oligarquía, encuentra cada vez menos lugar en medio del mar de ticos y de la cada vez más extensa urbe. Me da la impresión que de alguna manera el APRA no ha logrado insertarse adecuadamente en medio de estos cambios, apelando aún a la ya conocida reproducción de la militancia a través de la familia: de padre a hijo, y al nieto, y así. El partido que surge en los 30 parece estar alcanzando el límite en su forma de (re) producción de militantes y adherentes, más propia de espacios menos diferenciados; sobre todo entre los más jóvenes, para los que los cuentos sobre la oligarquía que oprimía al partido del pueblo y los martires de Chan Chan, ya no parece pegar como fuente de identidad y cohesión. El refugio electoral que significó la figura de Murgia (antes "Pepe" que APRA) ha mostrado sus límites.

Luego pongo más, hay para bastante.





El local central del APRA en la Libertad: Destruido en años recientes por un sismo, su parte exterior fue restaurada y mejorada, con un busto de Haya de la Torre vigilando la puerta. Parece que aún resulta difícil buscar nuevos cimientos a la organización.